Las casitas de juego, con su mobiliario básico como mesa y bancos, estimulan el juego de roles en los niños pequeños. Principalmente, fomentan los juegos entre madre e hijo, ya que la casita, con su techo protector y sus cuatro paredes que la resguardan, transmite sentimientos y acciones propias de la vida familiar. La ventana permite vigilar al niño y la puerta delimita el espacio privado. Las puertas, especialmente las de media altura, estimulan diversos juegos de rol, como ir de compras, al correo o al banco.
Recomendado para
- Niños menores de 3 años
- Niños de jardín de infantes
- Áreas de juego supervisadas, como jardines de infancia, escuelas, programas extraescolares o similares.
- áreas de juego públicas sin supervisión, como parques infantiles, parques o similares